La maison francesa, actualmente encabezada por el genio Marc Jacobs como director cretivo, nos muestra su largo recorrido desde sus famosos baúles, con los que las damiselas del XIX cruzaban el charco, hasta la modernidad de nuestro siglo XXI, con modelos y materiales tan inusuales como encantadores.
Sin olvidar sus míticos bolsos Monogram cuyo logotipo se replica decenas de veces.
Me fascinó esa gran colección de bolsos expuesta en moldes de cupcakes (me entenderéis cuando veais estas fotos) y sus espectaculares maniquíes.
Toda una lección de estilo y buen hacer que, sin duda, merece la pena visitar si eres amante de la buena costura. La muestra perdurará hasta septiembre.

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