lunes, 3 de enero de 2011

Botones, reflejo de una vida

No puedo menos que aludir esta semana a ese gran objeto de deseo llamado botón. Es innegable que los botones están en nuestro día a día. Nos acompañan al trabajo, a la calle, a un concierto. Vienen con nosotras a todas partes. Pero casi nunca les hacemos caso. Son los imprescindibles que hacemos sentir prescindibles. Pero, realmente cuando se nos cae un botón, ya sea del abrigo, falda, vestido o vaquero… entonces, y solo entonces nos acordamos de él y desearíamos haberle hecho más caso.

  Más allá de la mera utilidad de esos objetos redondeados, los botones han sido una importante pieza de deseo para la mayoría de mujeres desde la época de la China Imperial hasta la edad dorada de la alta costura. ¿Quién no ha guardado alguna vez botones en una cajita? Es más, ¿quién no ha visto la caja de botones de la abuela, la madre o la tía cuando éramos pequeñas?

Es increíble la cantidad de tamaños, formas, modelos y colores que existen. Y todo ellos, ahí, guardados en una cajita de latón o madera, como si de un tesoro se tratase. Y realmente lo es. Parecen verdaderas piezas de museo. Todo un clásico. Todo un arte.


Y lo mejor de todo, es que existe una historia detrás de cada uno de esos pequeños (o grandes) chismes: el vestido estampado de cuando tenía cinco años, las bermudas del colegio, los jeans que llevaba el día de mi primer beso, la bata que llevaba mi madre cuando dio a luz… Encontramos botones gigantes de vestidos de los años 60, metalizados de los años 80 y de lo más originales de los 90.

Si tenéis la suerte de tener cajitas de botones de vuestras madres o abuelas, conservadlas. Si no, empezad a  crear vuestra propia colección porque, aparte de divertido, tiene un gran valor sentimental. Además, podéis hacer broches, anillos y pulseras con ellos.



Recordad que tener una cajita de botones es tener la historia de una vida en vuestras manos.

Imágenes: blog actual y curioso, blog artesanum y http://www.allcollection.net/.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario